Blackjack – juega gratis online
El blackjack es un duelo con la banca: no juegas contra otros jugadores, sino contra el crupier, y gana la ronda quien se acerque más a 21 con sus cartas sin pasarse. Cada decisión gira en torno a la misma pregunta: otra carta o plantarse. Precisamente esa mezcla de suerte y cálculo en frío ha convertido el juego en un clásico de las mesas de casino. Aquí apuestas fichas sin valor monetario real e intentas llevar tu saldo inicial hasta el objetivo que tú mismo elijas.
La idea de jugar a 21 tiene varios siglos. La primera huella escrita lleva a Miguel de Cervantes: en su novela ejemplar «Rinconete y Cortadillo», escrita hacia 1601, dos jóvenes fulleros de Sevilla dominan un juego de cartas en torno a la veintiuna. En Inglaterra las primeras reglas aparecieron en 1800 con el nombre francés de vingt-un, y en España hay un pariente muy querido de baraja española: las siete y media, en las que las figuras valen medio punto y hay que acercarse a siete y media sin pasarse. En Estados Unidos el juego apareció a principios del siglo XIX, y hacia 1899 empezó a llamarse blackjack.
De dónde viene ese nombre se cuenta a menudo de forma equivocada. Supuestamente, los casinos estadounidenses pagaban una prima de 10 a 1 por el as de picas junto con una jota negra. El historiador francés de los naipes Thierry Depaulis no encontró ninguna prueba de ello. Él atribuye el nombre a los buscadores de oro del Klondike: para ellos, blackjack era una palabra para la blenda, un mineral de cinc que a menudo aparece junto al oro y la plata, y se la dieron a la mejor mano del juego. Las matemáticas también hicieron famoso al juego: en 1956 Roger Baldwin y tres colegas publicaron la primera estrategia fundamentada en cálculos, y a partir de ella Edward O. Thorp dio a conocer el conteo de cartas a principios de los años sesenta con su libro «Beat the Dealer».
Pedir o plantarse: reglas y estrategia del Blackjack
Se juega con seis barajas de 52 cartas, que se vuelven a barajar cuando se han repartido unas tres cuartas partes. Las cartas numéricas valen su número; la jota, la reina y el rey, 10 cada una; y el as, 11 o 1, según lo que más convenga. Si tu mano tiene un as, el juego muestra las dos sumas posibles.
- Objetivo y apuesta: Empiezas con 1000 fichas y eliges antes a qué cifra juegas: 1500, 2000, 2500, 3000 o 5000. Se apuesta con fichas de 5, 10, 25, 50 y 100, y con «Repartir» empieza la ronda.
- El reparto: Recibes dos cartas boca arriba, y el crupier una boca arriba y otra boca abajo.
- Blackjack: Un as y una carta que valga 10 como primeras dos cartas. Paga 3 a 2, y si el crupier también tiene uno, recuperas tu apuesta. Si solo el crupier tiene blackjack, la ronda está perdida en el acto.
- Pedir y plantarse: Con «Pedir» recibes otra carta, con «Plantarse» terminas tu mano. Quien pasa de 21 se ha pasado y pierde la apuesta. Con 21 justos ya no se pide más.
- Doblar: Con las dos primeras cartas de una mano puedes doblar la apuesta. A cambio recibes exactamente una carta más, y luego la mano termina.
- Dividir: Dos cartas de igual valor, incluidos rey y reina, se dividen en dos manos con apuesta propia cada una, una vez por ronda. Cada mano recibe una segunda carta y después también se puede doblar. Los ases divididos reciben una sola carta, y un 21 de una mano dividida no cuenta como blackjack.
- El crupier: Descubre su carta oculta y pide hasta tener al menos 17. Una victoria paga 1 a 1, y en caso de empate recuperas la apuesta. No hay seguro ni rendición.
- Fin de la partida: Si alcanzas tu objetivo, has ganado. Si tu saldo baja de 5 fichas, la partida está perdida.
Los tres niveles se diferencian en auténticas reglas de mesa. En Fácil, cualquier mano de cuatro cartas gana en el acto siempre que no pase de 21 y el crupier no tenga blackjack: es el llamado Charlie de cuatro cartas. Normal corresponde a la mesa de casino habitual. En Difícil el crupier pide también con un 17 blando, es decir, un 17 con un as que cuenta como 11, y un blackjack solo paga 6 a 5.
Estas reglas prácticas de la estrategia básica te ayudarán:
- Plantarse a partir de 17: Con 17 o más y sin un as que cuente como 11, no pides nunca. El riesgo de pasarte es demasiado grande.
- Mirar la carta descubierta del crupier: Con 13 a 16 te plantas si el crupier muestra un 2 a 6, porque a menudo se pasará él solo. Si muestra un 7 o más, pides. Con 12 solo te plantas contra un 4 a 6.
- Doblar con 10 y 11: Un 11 lo doblas contra todo salvo un as; un 10, contra un 2 a 9.
- Dividir ases y ochos: Dos ases y dos ochos se dividen siempre; dos cincos y dos dieces, nunca, porque 10 y 20 ya son buenos puntos de partida.
- Aprovechar las manos blandas: Si un as cuenta como 11, una carta más no puede hacer que te pases. Con un 17 blando o menos pides, por tanto, siempre otra carta, salvo que dobles.
- En Fácil, buscar el Charlie: Con tres cartas pequeñas, pedir la cuarta compensa allí más a menudo que en otros niveles, porque te da la mano ganada al instante mientras no pases de 21.
Después de la última mano: cinco juegos en los que cuentan los números y la memoria
Si te gusta calcular, sopesar y recordar cartas, aquí también disfrutarás:
- Solitario Pirámide: También se suma, solo que el número mágico es 13 en lugar de 21. Cada par de cartas con esa suma abandona la pirámide, y los reyes salen sin pareja.
- Solitario Calculation: Contar sin crupier y sin riesgo de pasarse. Las cuatro pilas de destino suben con saltos fijos de uno a cuatro, y tú eliges dónde dejar la carta que todavía no encaja en ninguna.
- Memoria: Contar cartas es, sobre todo, cosa de memoria. Aquí entrenas justo eso, recordando dónde estaba cada carta y descubriendo parejas idénticas.
- Scopa: Este juego de cartas italiano también calcula con los valores de las cartas. Una carta de tu mano recoge cartas de la mesa cuya suma equivale a la suya, y quien deja la mesa limpia se anota un punto.
- Aces Up: En el blackjack ninguna carta es tan versátil como el as; aquí es la más fuerte. Al final del solitario solo deben quedar los cuatro ases.






















































