La Mona – juega gratis online

La Mona es uno de los primeros juegos de cartas que aprenden los niños, y aun así los mayores también disfrutan con él. Todas las cartas forman parejas menos una: la mona. Por turnos, cada jugador roba una carta boca abajo de su vecino, deja sobre la mesa las parejas que se forman y espera que la carta solitaria acabe en otras manos. Quien la tenga al final, pierde. Aquí juegas contra dos rivales controlados por el ordenador.

En España el juego se conoce como la mona, y también como la solterona: se aparta una carta de la baraja sin que nadie la vea, y su pareja se queda sola hasta el final. La versión de esta web viene de Alemania, donde se llama Schwarzer Peter, «Pedro el Negro», y la carta sin pareja es una figura propia, un deshollinador. Cómo recibió ese nombre no se sabe con certeza. Una explicación muy extendida lo relaciona con el bandido Johann Peter Petri, compinche del famoso forajido Schinderhannes, conocido como «el viejo Pedro el Negro», que supuestamente inventó el juego en la cárcel a partir de 1811. Lo más probable, sin embargo, es que el juego sea más antiguo: sus reglas ya están documentadas en 1821. Antiguamente se quitaban las jotas de una baraja corriente y solo se dejaba la jota de picas como carta sin pareja, y al que perdía le pintaban una raya de hollín en la cara con un corcho quemado. En alemán, «pasarle a alguien el Pedro el Negro» equivale a cargarle el muerto, y la expresión procede del juego. En inglés se llama Old Maid, en francés Vieux Garçon, en los Países Bajos Zwarte Piet y en Suecia Svarte Petter.

Hacer parejas y librarse de la mona: las reglas de La Mona

La baraja tiene 32 cartas, desde el siete hasta el as, como la del Skat alemán, más una carta especial, la mona, 33 en total. Los tres jugadores reciben once cada uno. Tu mano se ve boca arriba en la parte de abajo, los dos rivales se sientan a izquierda y derecha, y de sus cartas solo ves el dorso.

  • Qué es una pareja: Dos cartas de igual valor y color, es decir, negra con negra o roja con roja. El siete de tréboles va con el siete de picas; la reina de corazones, con la reina de diamantes. Así cada carta tiene exactamente una pareja, salvo la mona, que no tiene ninguna.
  • El comienzo: Las parejas que alguien tenga ya en la mano al repartir, el juego las deja enseguida sobre la mesa.
  • Robar: Por turnos, cada uno roba una carta boca abajo de la mano de su vecino. Tú robas del rival de la izquierda tocando una de sus cartas. Si la carta robada forma pareja, esta sale automáticamente de la mesa.
  • Quedar fuera: Quien se queda sin cartas está a salvo y deja de jugar, como indica una marca junto a su nombre. El círculo se cierra entonces sin él.
  • El final: Cuando solo un jugador conserva cartas, ha perdido y descubre la mona en el centro de la mesa.

Quién empieza cambia de partida en partida, igual que en una mesa de verdad va rotando el que reparte. En todos los niveles los rivales del ordenador roban completamente al azar. La diferencia está en cuántas veces reordenan sus cartas antes de tu turno: en Fácil nunca, en Normal una vez sí y otra no, y en Difícil siempre. Además, en Fácil empiezas con la mona menos a menudo, y en Difícil más.

Así no pierdes de vista la mona:

  • Seguir el camino de la carta: La mona va dando vueltas en círculo: de ti al rival de la derecha, de este al de la izquierda y de ese otra vez a ti. Una carta robada acaba siempre al final de la mano que la recibe. Si ves de qué posición roba el rival de la izquierda en la mano del de la derecha, a menudo sabrás dónde está ahora la mona.
  • Contar con el nivel: En Fácil los rivales mantienen el orden de sus cartas, y tu memoria rinde al máximo. En Difícil barajan su mano cada vez antes de que robes, y entonces solo te queda la suerte.
  • Calma si la tienes tú: El rival de la derecha roba a ciegas de tu mano. Con un poco de suerte, se llevará la mona en el turno siguiente.
  • Fijarse en cuántas cartas quedan: Cuantas menos cartas tenga una mano, más probable es que te lleves la mona si está en ella. Hacia el final, cada robo es más emocionante.

Parejas, mala suerte y la reina de picas: cinco juegos más para toda la familia

Estos juegos encajan bien en una tarde de cartas en familia, porque son igual de fáciles de aprender o ponen en el centro una carta que nadie quiere:

  • Mau-Mau: Otro clásico de la infancia. Las cartas se echan por palo o por valor, los sietes, los ochos y las jotas animan la ronda, y la ronda es para quien suelte antes su última carta.
  • Memoria: Aquí también se buscan parejas, pero todas las cartas están boca abajo sobre la mesa, y solo cuenta la memoria. Dos cartas solo van juntas si son completamente iguales.
  • Corazones: En la mesa de cuatro de este juego de bazas, la reina de picas es tan impopular como aquí la mona. Quien se la lleva en una baza se apunta de golpe trece puntos de castigo.
  • Corazón por corazón: Un solitario hecho solo de corazones, en el que vas vaciando un corazón de 25 cartas, pareja a pareja y siempre con valores iguales.
  • Uno: El colorido juego de descartes para toda la familia. Vale cualquier carta del mismo color o número que la de arriba, y cartas de acción como salta o roba dos le complican la vida al siguiente.