Solitario Ruso – juega gratis online

El Solitario Ruso es el Yukón con un único cambio de gran calado: las cartas no se colocan alternando colores, sino solo dentro del mismo palo. Todo lo demás lo toma de su modelo: la disposición con sus muchas cartas descubiertas, la ausencia de mazo y la libertad de trasladar una carta visible junto con cuanto tiene encima. Ese pequeño giro basta para convertir un solitario bastante asequible en uno de los más tenaces de su familia.

De dónde viene el nombre no ha quedado registrado. No hay que confundirlo con la banca rusa, en inglés Russian Bank, un juego de cartas para dos personas en el que ambas montan sus solitarios a la vez. Por qué la regla del palo pesa tanto es fácil de explicar: en el Yukón una carta encuentra dos posibles bases, una roja y otra negra del valor inmediatamente superior. Aquí solo queda una de ellas, y bien puede estar dormida bajo un montón de cartas ocultas.

Cómo dominar el Solitario Ruso: un palo, un sitio y nada de reposición

Las 52 cartas se reparten sobre la mesa desde el principio, y no hay mazo que aporte nada más. La columna de la izquierda consta de una sola carta descubierta. Las otras seis llevan, de izquierda a derecha, de una a seis cartas boca abajo y encima cinco boca arriba, de modo que la columna de la derecha, con once cartas, es la más larga. En el borde izquierdo están las cuatro pilas de destino, una debajo de otra. Allí construyes cada palo en orden ascendente, empezando por el as, y en cuanto los cuatro han llegado a su rey, has ganado.

  • Colocar cartas: Una carta solo cabe sobre la carta de su palo que está exactamente un valor por encima; el cinco de corazones, solo sobre el seis de corazones.
  • Trasladar: Si agarras una carta descubierta, se muda también todo lo que tiene encima, ordenado o no. Solo la carta que agarras tiene que encajar en el destino.
  • Cartas ocultas: Cuando ya no queda nada encima de una carta oculta, el juego la voltea sin gastar un movimiento.
  • Columnas vacías: En Normal y Difícil solo puede entrar un rey, con toda su carga si quieres. En Fácil, cualquier carta puede llenar un hueco.
  • Pilas de destino: Las cartas suben de una en una, y siempre la última de una columna.
  • Manejo: Al tocar una carta, sube a su pila de destino si encaja allí, y si no, se coloca con su carga en su sitio del tablero. Si no hay ninguno, la carta tiembla un momento. También puedes arrastrarla con el ratón o el dedo. Cuando ya no queda nada oculto y el final es seguro, el juego termina la partida solo.

Fácil suaviza a propósito una regla, la de las columnas vacías, y además reparte partidas más amables. Normal y Difícil juegan con las reglas estrictas, pero en Difícil hay más partidas que no tienen solución. Puedes deshacer y rehacer sin límite, y la pista marca un movimiento que te hace avanzar.

Cuatro ideas que te ayudarán aquí:

  • Subir enseguida lo que encaje: Si una carta puede ir a su pila de destino, en el tablero ya no la necesita nadie. La única carta que podría ponerse encima es la inmediatamente inferior del mismo palo, y esa ya está en la pila de destino. Aquí subir nunca es un error.
  • La columna izquierda como primer hueco: A la izquierda del todo solo hay una carta. Si sube a su pila de destino o pasa sobre su sucesora, habrás ganado pronto una columna libre.
  • Huecos para reyes que tapan cartas ocultas: En Normal y Difícil un rey solo encuentra sitio en una columna vacía. Si hay uno en medio de una columna tapando cartas ocultas, merece el primer hueco que despejes.
  • Excavar a la derecha: En las columnas de la derecha hay hasta seis cartas ocultas amontonadas. Los movimientos que destapan allí una carta suelen aportar más novedades a la partida.

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Estos solitarios comparten con este al menos una idea básica, ya sea el reparto, el traslado de montones enteros o la construcción dentro de un solo palo:

  • Solitario Yukón: El original. El reparto y los traslados son idénticos, pero allí se colocan las cartas alternando colores. Así cada carta tiene dos bases posibles en vez de una, y eso es justo lo que hace al Yukón bastante más indulgente.
  • Solitario Australiano: El pariente más cercano, en el que también se construye solo sobre el mismo palo y se pueden mover paquetes enteros. Allí no hay cartas ocultas, las 28 del tablero se ven desde el principio, pero un mazo aporta refuerzos carta a carta.
  • Solitario Scorpion: Aquí también cuenta solo el propio palo y los montones enteros cambian de columna, aunque solo hay cartas ocultas en las cuatro primeras columnas. No se sube carta a carta: un palo desaparece cuando está completo en una sola columna.
  • Solitario Spider: Allí puedes colocar sobre cualquier palo, pero solo las secuencias de un único palo se mueven juntas y acaban retirándose. Dos barajas, diez columnas y un mazo que no deja de reponer diez cartas alargan las partidas.
  • Simple Simon: Un solitario sin ninguna carta oculta, porque las 52 están a la vista en diez columnas. El palo no importa al colocar, pero solo se mueven juntas las secuencias de un mismo palo, y una columna vacía admite cualquier carta.